Conociendo a D-s

Primera Parte
  • La Existencia Primera
  • El Creador del Universo
  • La Existencia Primera
  • No Corpóreo

1. Es el fundamento de fundamentos de todo tipo de doctrina y análisis filosófico, el conocer que hay una Existencia Primera (sin un principio) y que Él creó toda existencia, Él es la causa que trajo a existencia (todo en) la creación a partir de la nada. Y todo lo que se encuentra en los cielos y en la tierra existe solamente por la verdad de Su existencia.

2. Y si todas las creaciones cesaran de existir, Él sólo todavía existiría; y de ninguna manera Él sería nulificado por la nulificación de dichas creaciones. Porque toda creación Lo necesita, pero Él, Bendito Sea, no necesita de ninguna de ellas (ni de todo su conjunto); y, Su verdad no es como la verdad de ninguna de ellas. La existencia de ellas es relativa: (porque) no es imperativa sino que depende de Su existencia. Pero la Existencia Primera es incausada. Su existencia es absoluta.

3. De Él dice el profeta, “El Señor D-s es verdad” (Yirmeyahu 10.10). Sólo Él es real y no hay otra realidad comparable a Su realidad. Y de Él dice la Torá, “Él es D-s, y no hay otro fuera de Él” (Devarim 4.35).

4. Esta Existencia es el D-s del universo y Creador de la tierra. Él dirige el universo con un poder que no tine límite ni fin, un poder ininterrumpido así que “el planeta siempre gira”. Es imposible que algo gire sin una fuerza que lo haga girar; y Él, Bendito Sea, hace que gire sin una mano sin un cuerpo.

5. Y si a usted se le ocurriera pensar que hay otra deidad fuera de Él, considere que esto es un rechazo a la mismísima Fuente, de la cual todo depende.

6. Este D-s es uno. Él no es dos o más de dos, y no hay una existencia individual que sea tan única como Su existencia. Él no entra en una categoría que incluya a otros de Su “especie”. Y Él no está dividido en partes o secciones como lo está un cuerpo, sino que Él es una completitud y unicidad que no tiene par en el universo.

7. Si hubiera muchos dioses, ellos por fuerza tendrían cuerpos, porque no hay manera de diferenciar un ser de otro excepto por diferencias corpóreas o materiales. Y si el Creador tuviera un cuerpo o cualquier forma material, Él tendría tanto límite como fin, y entonces Su poder tendría límite y fin, porque no es posible que exista un cuerpo sin extremos, y todo lo que le pertenece a un cuerpo también tiene extremos. Pero es debido a nuestro D-s, Bendito Sea Su Nombre, Cuyo poder es ilimitado e ininterrumpido, que el planeta gira continuamente. Y, puesto que Él no tiene cuerpo, no hay accidentes u ocurrencias del cuerpo que Le acontezcan y que pudieran dividirLo o separarLo. Por tanto, es imposible que El sea otra cosa sino Uno.

8. Si una persona llegara a considerar la existencia de dos deidades, igualmente no-creadas, ¿hay acaso otra forma de distinguir una de la otra que no sea por ocupar diferentes lugares al mismo tiempo o el mismo lugar a diferentes tiempos? Y si usted dijera que estas deidades ocupan diferentes lugares al mismo tiempo o el mismo lugar a tiempos distintos, estas deidades ciertamente no serían ilimitadas. Caso contrario, emergería el concepto de dos infinitos, que es por definición imposible. El infinito es uno, todo-incluyente, y supremamente indivisible en aspectos, extremos y formas.

9. Está escrito en la Torá y en los Profetas que el Único Santo, Bendito Sea, no tiene cuerpo: “Porque el Señor Él es D-s arriba en los Cielos y abajo en la tierra” (Devarim 4.39); pues, un ente corpóreo no puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Asimismo está escrito, “Porque no vieron forma” (Devarim 4.15) y también está escrito: “¿Y quién es comparable o igual a Mi?” (Yeshayahu 40.25). Si El tuviera un cuerpo, sería comparable a otros cuerpos.

10. Si es así, ¿por qué se lée en la Torá, “Y bajo Sus pies” (Shemot 24.10), y “Mano de D-s” (Shemot 9.3), “Ojos del Señor” (Bereshit 38.7), “Oídos del Señor” (Bamidvar 11.1) y muchos ejemplos como estos? Esto se debe primero a que el intelecto del hombre es incapaz de entender (en profundidad) otra cosa que no sea material y segundo (consecuencia de lo primero), a que la Torá fue entregada en lenguaje de hombre. Por tanto, todos estos ejemplos son frases descriptivas, así como también lo es, “Si Yo preparara el filo de Mi espada” (Devarim. 32.41). ¿El tiene una espada? Es sólo una parábola. La verdad es que Él no tiene semblanza ni forma, sino que todo eso es la visión del profeta, como está escrito, “¿Puedes encontrar a D-s buscándoLo, o puedes indagar en las profundidades del Altísimo?” (Job 11.7).

11. Entonces, ¿Qué fue lo que Moshé buscaba cuando le pidió a D-s, “Por favor muéstrame Tu gloria” (Shamot 33.18)? Moshé deseaba conocer la realidad de la existencia del Único Santo, Bendito Sea, al punto en que él la reconociera en su corazón, así como cuando uno conoce a una persona cuya forma está grabada en su corazón, y a quién reconoce como distinta de otras personas. Entonces efectivamente Moshé añoraba conocer al Único Santo, Bendito Sea, al punto donde Él le fuera distinguible en su corazón como otras existencias, esto es conocer la verdad sobre la existencia de D-s como realmente es. Y D-s le respondió que el hombre, en tanto que su alma esté sumergida a su cuerpo, carece de este poder intelectual y por tanto no puede conocer a plenitud esta verdad.

12. Puesto que, como ha sido explicado, D-s es incorpóreo, El no está sujeto a limitaciones (o accidentes) corporales como uniones o separaciones; nada de posición o medida, ni de referencias espaciales (arriba - abajo, izquierda, derecha, frontal, posterior, etc.); y, así como no tiene un principio, tampoco tiene fin. El no tiene ni vida ni muerte como los seres corpóreos, no tiene talento ni sabiduría a la manera humana, no duerme ni despierta, ni risa, ni enojo, ni regocijo, ni tristeza, no tiene habla (a la manera humana).

13. Por tanto tales pasajes del Tanaj como “Él se sienta en los cielos y sonríe” (Tehilim 2.4) son nada más que parábolas y símiles, porque, como dicen los Sabios de Israel, la Torá fue entregada en la lengua del hombre y, como D-s dice, “Yo soy el Señor, Yo no cambio” (Malají 3.6). Si El estuviera a veces enojado y a veces gozoso, esto ciertamente constituiría un cambio (como los que sufren sólo los seres inferiores y corpóreos, hechos del polvo); pero Él, Bendito Sea, está infinitamente por encima de todo esto.



Segunda Parte

  • La obligación de amar y temer a D-s

1. Uno debe esforzarse por amar y temer a D-s, Quien es exaltado, como dice, “Tu amarás al Señor tu D-s” (Devarim 6.5), y “Tu temerás al Señor tu D-s” (Devarim 6.13).

2. ¿Cuál es la manera de amarLo y temerLo? Cuando un hombre medita profundamente acerca de Sus maravillosas y variadas obras y creaciones, comprenderá que la sabiduría de D-s no tiene igual: es infinita. Inmediatamente amará y alabará y glorificará y deseará fuertemente conocer Su Gran Nombre. Y cuando piense sobre esto, (asombrado) inmediatamente temerá y entenderá que él no es más que una pequeña criatura, inferior e inconsecuente, que está en pie (con un conocimiento extremadamente limitado) delante del Único, Quien posée el conocimiento que es perfecto y completo.



Tercera Parte

  • Creación del universo mediante su habla
  • La sustentación del universo mediante Su fuerza de vida

“Y sabrás hoy y considerarás en tu corazón, que sólo el Eterno es D-s, arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro” (Devarim 4.39).

2. En el principio, cuando D-s dijo “Haya un firmamento en medio de las aguas” (Bereshit 1.5), las palabras y letras de Su habla bendita, siendo eternas como Él es eterno, permanecen perpetuamente en el firmamento de los cielos como la fuerza de vida, fuerza activante en la creación. En caso de que D-s se retractara de Sus palabras o si les quitara una letra (aun por un instante), los cielos inmediatamente dejarían de existir, se volvería a la absoluta nada, todo volvería exactamente a como fue antes de la orden creadora de D-s: “Haya un firmamento”.

3. Entonces es a través de las Diez Ordenes que D-s creó el mundo. Si las palabras de D-s retornaran a Su fuente, la creación entera instantáneamente cesaría de existir y se volvería a la nada absoluta (que había antes de que empezaran los seis dias de la creación).

4. Quien medita sobre el paso del tiempo puede empezar a entender que la creación del mundo de ninguna manera añade algo a Su completitud y perfección: estaba solo, era Uno y era Único antes de crear el mundo, y permanece (sin cambio) como Uno y Único y solo, aun después de haber creado el mundo.

5. Esto se presenta como una paradoja. ¿Cómo puede ser que la creación del mundo no añada o efectúe algún cambio en D-s? Esto se resuelve al entender que, comparado con D-s, el mundo es completa y literalmente nada, inexistente. Esto se debe a que en Su Presencia todo es considerado inexistente, literalmente nulo y vacuo: no hay lugar alguno que carezca de Su Presencia, como está escrito, “¿No lleno cielos y tierra? dice el Señor” (Yirmeyahu 23.24).

6. Cuando una persona de carne y hueso habla, las palabras (que fluyen de su boca) se ven como si dejaran al emisor para constituirse en entes autónomos, pero el habla de D-s nunca se separa de Él, porque no hay lugar carente de Su presencia ni nada fuera de Él: D-s es eterno e infinito.

7. De hecho cuando uno necesita referir la idea de habla de D-s, no debe proceder literalmente sino metafóricamente. Así como el habla de una persona revela lo que estaba escondido en su mente, de esta manera es en lo alto con el Señor de los Ejércitos, Bendito Sea, Quien (como está descrito en el Libro de Bereshit) trajo mediante las Diez Declaraciones todas las cosas a existencia, a un estado de revelación a partir de un estado de ocultamiento.

8. Estas Diez Declaraciones, por las que el mundo fue creado, son llamadas el habla de D-s porque a través de ellas Él manifestó un estado de revelación a partir de un estado de ocultamiento. Pero esta (así llamada) habla está vinculada a Él en completa unidad. La diferencia es aparente y se presenta desde la perspectiva de los seres creados, que reciben su fuerza de vida de Él. Aquí los seres creados son capaces de recibir el Divino sustento de vida sin perder sus identidades.

9. Este influjo Divino está “encubierto” para evitar una revelación mayor de lo que el mundo puede tolerar. Por tanto, la imagen que las criaturas tienen es que la luz de la fuerza de vida del Omnipresente es una cosa separada de Su Bendito Ser y que simplemente parte de Él como parten las palabras del ser humano. Sin embargo, desde la perspectiva del Único Santo, bendito Sea, no hay ocultamiento en lo absoluto. Para Él la oscuridad y la luz son exactamente lo mismo, como está escrito, “Ni siquiera la oscuridad se esconde de Ti, sino que la noche resplandece como el dia” (Tehilim 139.12).

10. Ni el descenso de nivel tras nivel evita que Su habla permanezca en un estado de unidad absoluta con Él, sino que es algo metafórico “como el caracol cuya coraza es parte de él”.

11. El error que los filósofos del mundo cometen y que los lleva a creer que D-s creó el mundo para entonces abandonarlo, dejándolo “a su cuenta”, se debe a que asumen que los procesos creativos de D-s son como los del hombre. Pero la realidad es muy distinta, como está escrito, “Porque Mis pensamientos no son como tus pensamientos... Por tanto mis caminos son más altos que tus caminos” (Yeshayahu 55.8-9). El ser humano es (apenas) capaz de crear algo a partir de algo. El artesano toma un lingote de plata y modela un jarrón a partir de él. Cuando el artesano retira las manos de su creación, el jarrón permanece. Esto se debe a que el artesano simplemente cambia la forma de una sustancia creada. Sin embargo, cuando D-s creó los cielos y la tierra, Él los hizo a partir de la nada absoluta, y si Él llegara a remover Su fuerza creativa, estos volverían al estado previo a que Él los manifestara como creación revelada, es decir, inexistentes.

12. De la veracidad de lo dicho, debería ser claro que la creación entera es, en realidad, nula e inexistente con respecto a la fuerza sustentadora de D-s: “las palabras que fluyen de Su boca”. Esto no quiere decir que la creación sea una ilusión; sino que, la Fuerza Divina es su verdadera existencia y que la creación no tiene existencia independiente o por cuenta propia. Por tanto, deberá tenerse presente que cuando (para ejemplificar) suponemos que D-s remueve sus Diez Afirmaciones, esto es sólo hipotético. D-s no tiene tal intensión. El universo es real y, al mismo tiempo, nulificado ante su Creador. ¿Cómo sabemos que el universo es real? Ya que nuestros sentidos e intelectos limitados son parte del universo creado, las pruebas que ofrecen no son concluyentes. Somos parte de la misma cosa que pudiera no existir! No hay sino una prueba de que el universo realmente existe: “En el principio, D-s creó los cielo y la tierra” (Bereshit 1.1).

13. La razón por la que todas las cosas y seres creados aparentan poseer una existencia independiente, reside en que no podemos captar o ver con nuestros sentidos físicos el poder de D-s, ni Sus palabras (aun cuando empapan cada creación). Si se nos permitiera captar con nuestros sentidos la fuerza sustentadora y la espiritualidad que fluyen de D-s (hacia cada una de Sus creaciones), entonces dejariamos de percibir la constitución física de la materia existente. Porque una vez que el mundo físico es realmente nulificado ante su Fuente, si pudiéramos verLa, ¿cómo podríamos ver el mundo físico?

14. Por analogía, un rayo de sol sería visto desde la tierra, pero desde la perspectiva del sol, la fuente del rayo, todo lo que se puede ver es que la luz llena el cielo. Desde la perspectiva del sol, el rayo no tiene existencia alguna.

15. Sin embargo, la analogía anterior es incompleta, porque la fuente, el sol, existe en un único lugar del universo. El sol no existe ni en los cielos ni en la tierra donde su luz se presenta como una existencia separada. Por otro lado, los seres creados, están siempre dentro de su Fuente, a pesar de que la Fuente no es revelada a sus ojos.

16. No es suficiente decir que D-s creó el mundo durante los seis dias de la creación, pues Su actividad creativa es continua, un flujo infinito de fuerza de vida. Esta es la razón por la que está escrito en tiempo presente, “Él crea la oscuridad y forma la luz”, en vez de “Él creó la oscuridad y formó la luz”. Y esto también se aplica al hombre. A un hombre que siente sólo su propia existencia y no reconoce que el Creador está constantemente creándolo a partir de la nada absoluta, se dice que fue creado por D-s en el pasado; pero, por otra parte, de una persona que reconoce la verdad de su existencia, es decir, que procede constante y exclusivamente de D-s, se dice que D-s lo crea.

Fuente: Capítulo 3 del libro: El Camino del Gentil Justo. Una introducción a las siete leyes de los hijos de Noáj. Traducción del libro escrito por los Rabinos Chaim Clorfene & Yakov Rogalsky. The Path of the Righteous Gentile. An introduction to the Seven Laws of the Children of Noah. Feldheim Publishers Ltd, 1987. Traductor: Mat. Juan Mayorga Zambrano.

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